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Dioses de la mitología Azteca

Los aztecas creían en varios dioses, o sea eran politeístas. Ellos rendían culto al sol y a otros astros, a la lluvia a otros fenómenos naturales, aunque tenían algunos de ellos más representativos, como los que hoy les dejamos la información. Estos dioses, junto a otros menos conocidos formaron la cosmovisión de estos pueblos prehispánicos. Se calculan unas cien deidades aztecas, tanto masculinas como femeninas.

Eran los nobles sacerdotes quienes presidían todas las ceremonias en los templos que fueron edificados para honrarlos. Las fiestas religiosas congregaban muchos fieles ya que eran un gran evento para ellos y para las cuales se preparaban realizando ayunos y diferentes tipos de penitencias.

En estas fiestas religiosas se realizaban bailes, banquetes, juegos y ofrendas humanas a los dioses ya que consideraban que eran ellos los que mantenían la armonía en la tierra. Para ellos sacrificaban contínuamente a seres humanos, sean prisioneros de guerra, esclavos y hasta voluntarios orgullosos de entregar su vida en honor a los dioses.

Dioses mitológicos Aztecas

Los aztecas han sido catalogados como una gran civilización precolombina, tomando un gran relieve por el papel que cumplieron frente a la avanzada española en América. Por supuesto que tenían un panteón divino muy desarrollado, por lo que a continuación presentamos los principales dioses.

Quetzalcóatl

Al igual que en el mundo maya, esta deidad puede ser traducida como “serpiente emplumada”. Es uno de los dioses más importantes de mesoamérica y para algunos el principal del panteón mexica. Representaba la vida, la fertilidad, la civilización y el conocimiento. En ocasiones también señor de los vientos y regidor del Oeste.

Tezcatlipoca

Tezcatlipoca es otro de los dioses aztecas con mayor notoriedad, un hermano gemelo y antagonista de Quetzalcóatl. Participó con su hermano en la creación de la humanidad y tiene potestad sobre la muerte. También se lo asocia a la providencia, lo invisible y la oscuridad.

Huitzilopochtli

Huitzilopochtli era uno de los dioses más importantes, asociado al sol y también con una actividad fundamental para este tipo de civilizaciones: la guerra. Fue una suerte de guía que desempeñó un papel protagónico dentro de la historia de conquista de México- Tenochtitlán.

Fue una divinidad de un enorme culto y devoción. A él también se refiere como el colibrí zurdo o el colibrí del sur.

Tláloc

 

Tláloc es la deidad mesoamericana del agua celeste y para los mexicas era el responsable de la temporada lluviosa. Se le hacían distintas demostraciones de devoción y para muchos estudiosos europeos que pudieron observar el culto era una divinidad asociada al rayo, la lluvia y los terremotos.

Es un dios absolutamente ligado con las cosechas, ya de estas dependían del agua que caía de las nubes. Esto puede explicar perfectamente la solicitud del pueblo mexica o azteca.

Xipe Tótec

Esta divinidad en náhuatl quiere decir literalmente “Señor desollado” y representaba la vida, la muerte y la resurrección en la cultura méxica.  Y si bien se lo asocia al oro, lo cierto es que era una divinidad sumamente cruel: demandaba muchos sacrificios y el sacerdote que oficiaba los rituales se vestía con la piel de la víctima para que justamente el acto surtiera efectos.

En un sentido algo más metafísico, era también la parte masculina del universo, la región de la juventud y de la aurora, el maíz tierno. Era renovación, desprendimiento de aquello que no era ya útil.

Tlazolteotl

Tlazolteotl era una divinidad de origen Huasteco y representaba en el mundo azteca la lujuria y los amores ilícitos, además de lo carnal, el sexo y las pasiones desenfrenadas. Era una diosa para nada bien vista por los españoles (en un grado mayor al resto que igual aborrecían) porque para estos eliminaba cualquier noción de pecado. Ella es, también, la transgresión moral.

Pero en esta diosa no todo era incorrección, de ahí su complejidad: si traía las enfermedades venéreas, también sabía su curación; era una diosa cruel relacionada con la locura y muerte (la famosa suciedad), pero también estaba anexada a la medicina como la disminución de los dolores en partos.

Otontecuhtli

Otontecuhtli era el dios del fuego entre las divinidades aztecas y tenía una fuerte relación con el mundo de los muertos. Representaba el alma de los sacrificados y los guerreros muertos, quienes bajaban a la tierra luego de acompañar al sol.